La muralla romana de Barcelona tiene casi 2000 años de historia. Se trata del monumento más grande de Barcelona y, según algunos historiadores, de la fortificación provincial más importante del occidente romano. Sin embargo, y a pesar de sus enormes dimensiones, más de 2/3 partes de la muralla permanecen aún ocultas tras el paso de los años.

Se sabe de la existencia de dos murallas, una primera del S I a.C. destruida por una incursión de bárbaros del norte, y otra posterior construida en el mismo lugar tres siglos más tarde con el fin de protegerse de futuros posibles ataques. La segunda muralla, la que se puede ver actualmente, fue mucho más alta y ancha que su predecesora, la dotaron de 78 torres de vigilancia de 20 metros de altura, estaban formadas por dos plantas y en el piso superior había ventanas de mediopunto para proteger la villa del exterior. Con el paso del tiempo, la ciudad medieval creció y pronto tuvo que salir fuera de las murallas perdiendo así su carácter defensivo, pero poco a poco fue dejando en su interior estructuras para los nuevos palacios románicos y góticos que florecían de entre la ciudad.

Hoy en día esta muralla aún tiene muchos puntos ocultos en su recorrido. Gracias al Plan Barcino, creado para hacer visibles y revalorizar los antiguos restos romanos, este año se descubrirá un tramo de muralla de unos 40 metros al derribar dos edificios de viviendas que lo ocultan, situados en los números 14 y 16 de la calle del Sots-tinent Navarro. Se dice que, tras el derribo, esta calle pasará a llamarse Paseo de las Murallas, aunque aún quedan muchos detalles por determinar.


Plaça nova.

Para seguir el trazado de la muralla romana deberemos recorrer el siguiente itinerario:
- Plaça Nova
- Avinguda de la Catedral
- C/ Tapineria
- Plaça del Àngel
- C/ Sotstinent Navarro
- Plaça dels Traginers
- C/ Correu vell
- C/ Hostal del Sol
- C/ Regomir
- C/ Gignàs
- C/ Avinyó
- C/ Banys nous
- C/ de la Palla

Justo al inicio del recorrido, en el Arxiu Històric de la Ciutat (C/ Santa Llúcia, 1), nos toparemos de cara con la parte interna de la muralla.


Arxiu Històric de la Ciutat.

En la calle Correu Vell 5, dentro del patio del Casal de Gent Gran Pati Llimona, podemos contemplar un imponente tramo de muralla desconocido para la mayoría.


Pati Llimona.

Siguiendo nuestro camino, llegamos al Centre Cívic Pati Llimona. Desde el exterior, a través de los vidrios, podemos ver las ruinas de la muralla. Os recomendamos entrar para apreciar una de las puertas de entrada laterales para viandantes, conocida con el nombre de Puerta Regomir.

En este área se creyó que pudo haber existido una fortaleza anexa, una idea rebatida años más tarde por nuevas hipótesis que apuntan a que dicha zona fue ocupada por unas termas.


Puerta Regomir.

Avanzando en nuestra ruta a la búsqueda de la antigua muralla, llegaremos al restaurante del número 19 del carrer Avinyó, en cuyo comedor, al fondo, se vislumbran los muros de dos torres romanas y un tramo de muralla.


Restaurante La Muralla, carrer Avinyó 19.

En el carrer del Call 7, alzando la vista podemos ver restos de la muralla.


Carrer del Call, 7.

El último tramo escondido lo podemos encontrar en el carrer Banys Nous 16, en el centro ocupacional Sínia, que puede verse desde la calle.


Carrer Banys Nous 16.

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