Continuamos nuestra ruta a pie por Paseo de Gracia, descendiendo por el lado contrario en dirección a Plaza Catalunya.

Nº 132 – Casa Fuster. Este edificio convertido en hotel desde el año 2004, es obra del arquitecto Lluís Domenech i Montaner. Se construyó entre 1908 y 1911. De esta edificación rematada con mansardas al estilo francés, destacaremos sus tres fachadas de mármol blanco y las robustas columnas  rematadas por capiteles florales. Fue un regalo del Sr. Fuster a su esposa. Considerado en su momento como el edificio más caro de Barcelona, constituyó la obra póstuma del arquitecto en la ciudad. Aunque la Casa Fuster no se puede visitar, si podemos acceder a su Café Vienés. Es éste un espacio diáfano que nos permite admirar las columnas que sostienen unas bóvedas pintadas con pan de oro. En este hotel se rodaron algunas de las escenas de la película de Woody Allen “Vicky Cristina Barcelona”.

Continuamos nuestra ruta y atravesamos la Diagonal por la Plaza Joan Carles I, antes conocida como “El cinc d’Oros”. Seguimos nuestro camino hacia la Plaza Cataluña.

Nº 96 – Casa Ramón Casas. Este edificio modernista fue un encargo del pintor Ramón Casas al arquitecto Antoni Rovira i Rabassa. Proyectado en 1898, destaca su fachada de piedra magníficamente labrada. Actualmente en el piso principal, el que fue vivienda de Ramón Casas, está instalada la famosa tienda de objetos de diseño y decoración Vinçon. Allí aún podemos admirar elementos de la decoración inicial, como por ejemplo la magnífica chimenea, pieza importante de la vivienda, y visitar el agradable interior de manzana.

Nº 94 – La Casa Codina, construida en 1898 sobre un proyecto del arquitecto modernista Antoni Rovira i Rabassa. De la fachada de piedra destaca la tribuna que recorre todo el primer piso y en el último las ventanas de diferentes alturas con un balcón central. Cabe destacar el trabajo en piedra de las barandillas de los balcones y los balconcillos superiores de hierro forjado de forma semiesférica.

Nº 92 – La Casa Milá, conocida popularmente como “La Pedrera”, en castellano “cantera”, fue encargada al arquitecto Antoni Gaudí por el matrimonio compuesto por Pere Milá i Camps y Roser Segismon i Artells. No nos vamos a demorar hablando de este edificio de formas onduladas, que merece un extenso capítulo aparte, pero sí queremos recomendar al lector que entre y que realice una visita, no se arrepentirá y quedará sorprendido no sólo por su belleza y originalidad, si no también por las técnicas innovadoras utilizadas para su construcción. En la actualidad está abierto el acceso a la cuarta planta, al desván y a la terraza. En el desván se puede ver una exposición sobre Gaudí, su técnica y sus obras. La Pedrera fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO el 2 de noviembre de 1984.

Nº 80 – Casa Julià, contruida entre 1871 y 1874 por el arquitecto valenciano Rafael Gustavino i Moreno. Hace unos años este edificio se reconstruyó totalmente, tirándolo a bajo y manteniendo la fachada.

Nº 66 – Casa de la Viuda Marfà, del arquitecto Manuel Comas i Thos, construida entre 1901 y 1905 en estilo modernista neogótico. De ella destacaremos su escalinata y su majestuosa entrada de carruajes.

Nº 24 – La Casa Pere Llibre de Domènec Balet i Nadal, construida en estilo neoárabe.

Nº 6 al 14 – Las Casas Rocamora construidas en piedra son varios edificios unidos compartiendo una misma fachada. Fueron diseñados por Joaquim y Bonaventura Bassegoda en 1914, en estilo neogótico. Llaman la atención las tribunas de la fachada de la Calle Caspe y el magnífico tratamiento de la piedra en toda la fachada. Juntamente con la “Casa de les Punxes”, son los edificios destinados a viviendas más grandes del modernismo barcelonés.

Nº 2 y 4  - Casa Pascual i Pons, de Enric Sagnier, uno de los arquitectos más prolíficos del Modernismo. Fue construida entre 1890 y 1891 en estilo modernista neogótico. El encargo fue realizado por las familias de Sebastià Pascual y Alexandre Pons y proyectado en forma única y homogénea.

Y aquí terminamos nuestro recorrido por una de las avenidas más cosmopolitas y glamurosas de la ciudad, una de las más famosas de España y la segunda más cara del país, atendiendo sobre todo al precio de sus alquileres. Una buena idea sería desandar algunos metros y sentarse en una de sus terrazas, para desde allí tranquilamente contemplar el ir y venir de los barceloneses y de los innumerables turistas que a todas horas deambulan por sus aceras.

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